Espero que en esta temporada de fin de año, haya felicidad y paz para todos ustedes, en compañía de sus seres queridos. Que también sea una oportunidad para la reflexión, a fin de retomar en el 2011 nuestros proyectos, con mayor claridad en las metas y energía renovada para alcanzarlas.
Que estos días sean ocasión para la renovación, la unión y la esperanza. Este es el espíritu profundo de la Navidad y el Año Nuevo, que nos invita al cambio, a la valoración de las cosas que realmente importan y a reafirmar la convicción de que siempre podemos ser mejores como personas y como sociedad.
De acuerdo con las encuestas de opinión, la mayoría de los mexicanos llegamos al final del 2010 con desaliento sobre la situación presente de la nación. Es momento de recuperar la confianza en nuestro país y en nosotros mismos, con la convicción de que México es más grande que cualquiera de los problemas temporales que nos aquejan.
Ser realista implica reconocer las dificultades, pero también las fortalezas con que contamos y las soluciones que están a nuestro alcance.
México es uno de los cinco países con mayor diversidad biológica del mundo y depositario de una riqueza multicultural extraordinaria, heredera de una civilización milenaria.
Somos el país número 14 del mundo por su extensión territorial y el onceavo en población, con una edad promedio de 27.6 años y la treceava fuerza laboral del mundo, con más de 42.3 millones de personas.
Nuestro mercado doméstico es el onceavo más grande, y nuestro mercado internacional, el quinceavo. Tenemos tratados de libre comercio con 44 países y somos uno de los líderes mundiales en exportación de manufacturas.
Hacia delante, hay grandes oportunidades en el crecimiento potencial de nuestro mercado interno y en el desarrollo pleno de áreas como la energía, el turismo o el rol de puente logístico y de negocios entre Norteamérica, Latinoamérica, Asia y Europa.
Hoy, México es un país en transición democrática y con equilibrio macroeconómico. El reto es mantener la estabilidad y generar mayor crecimiento de largo plazo, consolidar la democracia y fortalecer el Estado de derecho.
Tomemos la inseguridad pública y la falta de dinamismo económico que vivimos, como parte de una fase a superar, dentro de la construcción de ese país al que aspiramos. Reafirmemos la esperanza en un México más seguro, democrático, libre, justo y próspero para todos, y comprometámonos con el propósito de lograrlo.
Al igual que otras organizaciones de la sociedad civil, los empresarios de Coparmex estamos llamando a un nuevo pacto social de los mexicanos, con el fin de delinear una visión compartida de nación que nos dé rumbo fijo para completar definitivamente el paso de la condición permanente de país en vías de desarrollo, a la de una nación desarrollada y líder en el concierto de las naciones.
El nuevo pacto social de los mexicanos y los acuerdos y decisiones de fondo que se requieren en el país, son los contenidos que los ciudadanos queremos ver en el debate público en el 2011: en la agenda legislativa, en las campañas por el voto, en los medios de comunicación y en el sector empresarial. Esto tiene que estar por encima de la competencia por las candidaturas y los intereses políticos y económicos.
Tenemos que construir un país nuevo, desde una visión que contemple beneficios para todos, pero también responsabilidades concretas para cada mexicano.
No esperemos a que se den las condiciones ideales. No existen; hay que construirlas. Es la única forma de renovar la voluntad nacional. Hagamos del 2011 un año de reconciliación para que México salga adelante. Podemos y vamos a lograrlo.
La Navidad es un tiempo para agradecer, pero sobre todo para compartir, recordando que aquellos, que contamos con la posibilidad de dar más de lo que somos y de lo que tenemos, estamos obligados moralmente a apoyar a los que menos tienen.
En Coparmex buscamos un México más solidario, con el impulso de nuestros principios y valores humanistas: igualdad esencial de las personas, dignidad humana, libertad y responsabilidad, justicia, paz social, participación ciudadana, solidaridad y subsidiariedad.
Sigamos haciendo de nuestra doctrina humanista, una práctica de vida que se contagie y ayude a transformar al país. Trabajemos juntos, por un México y un mundo mejores.
Les deseo una muy feliz Navidad y un 2011 de renovación y éxito para todos.
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