"A los estadounidenses por mucho tiempo se les ha considerado excepcionalmente religiosos en comparación con otros países en el mundo desarrollado", dijo Phillip Brenner, un investigador del Instituto de Investigación Social (ISR por su sigla en inglés) de la UM, y autor del estudio. "Pero este estudio indica que la religiosidad estadounidense quizá sea excepcional no en términos del comportamiento real sino más bien en términos de identidad".
"En Estados Unidos, y en menor medida en Canadá, la diferencia entre lo que decimos y lo que hacemos es sustancial, y lo ha sido por varias décadas recientes", añadió.
Para su estudio Brenner analizó dos tipos de pruebas acerca de la religiosidad en cada país: las preguntas convencionales de encuestas que inquieren a los participantes con qué frecuencia asisten a servicios religiosos, y datos de diarios del tiempo que registran las actividades dominicales. Los datos, que cubren un período desde 1975 a 2008, provienen de una variedad de estudios sobre el uso del tiempo y encuestas a través de culturas incluidas las Encuestas Mundiales de Valores de ISR, y los Estudios Estadounidenses de Elecciones Nacionales.
Además de Estados Unidos y Canadá los países estudiados fueron Holanda, Alemania, Francia, Noruega, Finlandia, Eslovenia, España, Austria, Italia, Gran Breta{a e Irlanda.
Si bien los datos de las encuestas convencionales muestran tasas estadounidenses elevadas y estables de concurrencia a la iglesia de alrededor del 35 al 45 por ciento (CKCKC??), los datos de los diarios de uso del tiempo de las últimas dos décadas muestran tasas de asistencia de apenas el 24 al 25 por ciento, una cifra similar a la de numerosos países europeos.
Estados Unidos mantiene una brecha de 10 a 18 puntos porcentuales entre lo que la gente dice que hace en varias preguntas de la encuesta, y lo que los datos de diarios de uso del tiempo indican que la gente realmente hace, informó Brenner. Las brechas en Canadá se parecen a las de Estados Unidos y en ambos países las diferencias son significativas tanto estadística como sustancialmente.
Afuera de América del Norte las diferencias más grandes se encuentran en los países católicos de Europa pero aún en Irlanda, un país con alto nivel de concurrencia, la brecha es apenas de 4 a 8 puntos.
"La coherencia y la magnitud de la diferencia estadounidense a la luz de las múltiples fuentes de datos en las encuestas convencionales indican una diferencia sustantiva de declaración exagerada entre América del Norte y Europa ", dijo Brenner.
Teniendo en cuenta estas conclusiones, añade el investigador, cualquier discusión de una práctica religiosa excepcional en Estados Unidos debería hacerse con cautela en el uso de términos como outlier — una observación estadística que es notoriamente diferente en valor de las otras en la muestra.— y al caracterizar como informes acertados de comportamiento las tasas de asistencia que informa la gente en Estados Unidos. Más bien, aunque sigue siendo elevada la concurrencia estadounidense a los oficios religiosos se asemeja más a la de numerosos países en Europa una vez que se toma en consideración la declaración exagerada de esa asistencia".
"Sin embargo la religiosidad estadounidense puede considerarse excepcional de una forma nueva a la luz de estas conclusiones", añadió Brenner. "A diferencia de los otros países examinados la conducta estadounidense sigue, de manera coherente, sin estar a la altura de las tasas de concurrencia que la gente declara. La religiosidad estadounidense como outlier es un concepto que puede aplicase mejor a la identidad y al concepto de sí mismo que a un comportamiento".
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